Pushing Daisies fue uno de los mejores estrenos de la pasada temporada en Estados Unidos, en medio de la huelga de guionistas, con una estética muy "Amélie" y una historia asentada en el realismo mágico, el colorido, el amor y lo absurdo.Pese al éxito inicial de audiencia, a los premios y nominaciones (conseguidos en una corta temporada de menos de 10 capítulos), este año la serie ha ido en picado: de los 13 millones de espectadores iniciales, sólo quedan algo más de 5 millones. Y de ahí surge la supuesta intención de cancelarla. Digo supuesta aún, porque no existe una confirmación oficial al respecto.
Hay quienes acusan a la cadena de no hacer la suficiente publicidad y de programar la serie en días de muy dura competencia, pero también hay que pensar que su fórmula era más bien de "corto plazo". Un joven que puede revivir a los muertos, pero si lo hacen por más de un minuto, otro ser morirá. Además, una vez que los revive, si vuelve a tocarlos, morirán irremediablemente.
De aquí surge el lado policial, ya que su don les permite resolver casos imposibles preguntando directamente a las víctimas; la otra vertiente, el amor, nace en el momento en que el joven Ned revive a su antiguo amor de infancia, pero condenado a no volver a tocarla, sufre por ella continuamente.
Si esta serie se hubiese hecho en Inglaterra, probablemente no hubiese tenido una segunda temporada y habrían dejado el listón alto. Pero como al otro lado del océano eso no ocurre y la idea es agotar la fórmula hasta la saciedad, la gente va perdiendo interés y se llega a desgastar el producto.
Sea como sea, si cancelan definitivamente Pushing Daisies, la televisión perderá una estética que no había visto nunca y de la cual debería aprender. No todo es ritmo acelerado, carcajada sin sustancia o el jugueteo con el sexo. También puede triunfar una serie familiar, simple y con un trabajo técnico magnífico. Ya lo vimos con "In treatment", la serie que estaba condenada al fracaso y que se ha convertido en un éxito. Tal como publicó hace poco "El País" en un reportaje, "la caja tonta ya no es tan tonta".

