sábado, 22 de noviembre de 2008

¿El fin de Pushing Daisies?

Pushing Daisies fue uno de los mejores estrenos de la pasada temporada en Estados Unidos, en medio de la huelga de guionistas, con una estética muy "Amélie" y una historia asentada en el realismo mágico, el colorido, el amor y lo absurdo.

Pese al éxito inicial de audiencia, a los premios y nominaciones (conseguidos en una corta temporada de menos de 10 capítulos), este año la serie ha ido en picado: de los 13 millones de espectadores iniciales, sólo quedan algo más de 5 millones. Y de ahí surge la supuesta intención de cancelarla. Digo supuesta aún, porque no existe una confirmación oficial al respecto.

Hay quienes acusan a la cadena de no hacer la suficiente publicidad y de programar la serie en días de muy dura competencia, pero también hay que pensar que su fórmula era más bien de "corto plazo". Un joven que puede revivir a los muertos, pero si lo hacen por más de un minuto, otro ser morirá. Además, una vez que los revive, si vuelve a tocarlos, morirán irremediablemente.

De aquí surge el lado policial, ya que su don les permite resolver casos imposibles preguntando directamente a las víctimas; la otra vertiente, el amor, nace en el momento en que el joven Ned revive a su antiguo amor de infancia, pero condenado a no volver a tocarla, sufre por ella continuamente.

Si esta serie se hubiese hecho en Inglaterra, probablemente no hubiese tenido una segunda temporada y habrían dejado el listón alto. Pero como al otro lado del océano eso no ocurre y la idea es agotar la fórmula hasta la saciedad, la gente va perdiendo interés y se llega a desgastar el producto.

Sea como sea, si cancelan definitivamente Pushing Daisies, la televisión perderá una estética que no había visto nunca y de la cual debería aprender. No todo es ritmo acelerado, carcajada sin sustancia o el jugueteo con el sexo. También puede triunfar una serie familiar, simple y con un trabajo técnico magnífico. Ya lo vimos con "In treatment", la serie que estaba condenada al fracaso y que se ha convertido en un éxito. Tal como publicó hace poco "El País" en un reportaje, "la caja tonta ya no es tan tonta".

Un mar de conocimientos...

"El periodista tiene un mar de conocimientos... con un centímetro de profundidad"

Recuerdos...

Buscando una foto que quería para graficar una frase que ha marcado mi vida profesional, me tropecé con una pintura de Caspar David Friedrich, un pintor romántico del que estuvimos hablando una larga clase y que me llamó la atención, sobre todo, porque sus personajes nunca "miraban al pintor", sino que siempre invitaban al espectador a mirar sobre sus hombros y descubrir aquello que tanto le llamaba la atención.

Esta es una muestra de lo que hacía, pero el que más me impresiona por representar la característica esencial del autor y todo el sentimiento romántico en un espacio tan reducido es "Monje a la orilla del mar" (Der Mönch am Meer) que está en el Palacio de Carlotenburgo en Berlin.

Si alguien quiere saber más sobre este pintor, en Internet (como no podía ser de otra forma) la Wikipedia ofrece una buena cantidad de información.

jueves, 20 de noviembre de 2008

32 años

Ya son 32. El domingo fue mi cumpleaños y debo decir que no me puedo quejar. Ante la situación laboral adversa, además de los estudios, he comenzado a trabajar como periodista freelance (independiente o autónomo, como quieran llamarlo). Estoy documentándome para el primer tema y ya tengo a medio camino un set de preguntas interesante. ¿El tema? La Prevención de Riesgos Laborales. No es mi fuerte, pero de todo aprendemos en nuestra vida y, si todo va bien, ya tenemos pensado como continuar la colaboración con la revista.

Son grandes noticias para mí, mi vocación, y para los 4 años y medio que llevo intentándolo. Gracias por celebrarlo conmigo y por desearme suerte en este proceso.
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