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viernes, 28 de noviembre de 2008

“Viajando se escucha mejor el ruido del mundo”
Le Clèzio.

Ya está en mis manos

Este 2008 me ha dado gratas sorpresas con la lectura de autores de la parte norte de Europa (Suecia y Dinamarca) y me gustaría conocer algo más de lo que se está contando por esos lados.

Por eso me he comprado la segunda parte de la trilogía Millenium, después de disfrutar mucho con el primero de los libros ("Los hombres que no amaban a las mujeres") del sueco Stieg Larsson.

De momento seguiré con esta saga y "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". He comenzado hoy con unas pocas páginas y ya promete mantenerme enganchado por unos cuantos días.

Además, me he enterado que la película basada en el primero de los libros se estrenará en marzo. Por favor, que no tarde mucho en llegar a España.

Siempre madre

Este poema nació de un sitio que desconozco. Simplemente surgió y quiso ser escrito.

Cosí tus brazos con suaves hilos,
moldeé tus ojitos con mis manos,
todo con el molde de un artesano,
que prepara su obra con sigilo.

Tejí tu pelo negro al naciente sol,
puse una fresa fresca en tu boca,
y para tu voz, que el alma toca,
le robé un suspiro a mi corazón.

De remiendos hice tus mejillas,
diseñé tus dientes bajo la luna,
para que cuando rieses vez alguna,
me iluminasen como lamparillas.

Tus deditos los hice con agua y sal,
y tus pies cual suave armadura,
para que esta vida, a veces dura,
no te hiciese nunca ningún mal.

Bajé a hablar con la arena y el mar,
para que un nombre te pusiesen,
y que de los males te protegiesen,
para que nunca te viésemos llorar.

Le pedí a Dios cien veces y mil más,
que te cuidasen diez ángeles al día.
también pedí otros tres por si llovía,
para que nunca sintieras que sola estás.

Dibujé tu vida siempre junto a la mía,
como un pétalo atado a la blanca flor,
deseaba aferrarte a mi eterno calor,
y mostrarte a diario cuanto te quería.

Quise enseñarte la muerte y la vida,
mas sólo conocimos la primera,
que como una espada certera,
destruyó nuestra dulce guarida.

Deditos, ojos, pies y voz,
boca de fresa y dientes de luna,
no podrá semillita ninguna,
robarme como tú el corazón.
Que madre siempre tendrás una,
aunque sólo sea para decirte adiós.

De tertulias, talleres, encuentros y mil cosas más

¡Vaya semana! La de cosas que he hecho esta semana casi sin darme cuenta: tertulia literaria con Le Clèzio y los compañeros de WKE; taller literario con los compañeros de Invernadero y la posterior sesión de cañas; el encuentro con Puri y las historias que teníamos pendientes después de casi 3 años; la reunión con Ana para ver las preguntas de la próxima entrevista; la comida con Sonia y Conchi en "El Recuerdo", alias "El Encuentro"; las compras, las llamadas de teléfono, los e-mail, los regalos tardíos de cumpleaños, los estudios, las entrevistas de trabajo, la presentación de proyectos y el día a día.

Vamos, que siento que ha sido una semana productiva. Y, a pesar de estar en el paro, el día se me va entre los dedos. Espero que las semanas siguientes sigan siendo así.

El momento vidente

domingo, 23 de noviembre de 2008

Ayer mismo, en un ataque de curiosidad cinematográfica, me acordé de Jamie Lee Curtis, conocida como "la reina del grito", también por ser la hija de Tony Curtis y Janet Leigh, y por muchas películas, además de ser la dueña de unas curvas que hasta no muchos años llamaban la atención de los productores hollywoodenses, pero que de un tiempo a esta parte, la han dejado en el olvido, disminuyendo notoriamente su presencia en las pantallas.

Pues en el momento no busqué nada (como suelo hacer en www.imdb.com) y hoy leo en 20minutos.es, que cumple 50 años y que ha posado desnuda para una revista para jubilados. ¿Decadencia? Pues no lo veo así, ya que la revista tiene el mayor tiraje del mundo, según el propio sitio web: http://www.aarpmagazine.org/

Y gracias a la noticia, me enteré también de que era escritora de novelas infantiles que, al parecer, han tenido buena aceptación. Si es que todos los días aprendemos algo nuevo.

¿Momento vidente? ¿Olfato periodístico? ¿Coincidencia? Da igual. Ocurrió y punto. No hay más vueltas que darle.

Un regalo Voodoo y muchos más

Uno de mis regalos de cumpleaños, fue una suerte de muñeco voodoo (o vudú) para la cocina. Sí, un soporte de cuchillos o tacoma (nombre que he conocido últimamente, debo decirlo) con forma "humana" y que es atravesado por los cuchillos. Pongo la foto para que tengáis una idea de como es (claro que el mío es plateado y no rojo como el de la foto).

Además, me regalaron una lista de libros geniales que van desde el cine a la cocina, pasando por el chocolate, la cocina francesa, los beneficios de los alimentos y sus combinaciones, las guías gastronómicas y un manual para ser un cinéfilo. Junto a eso, un gorro, una bufanda y unos guantes, que me vienen de maravilla para el invierno. Y con la temporada de gripe que llevo, pues mucho mejor. Y mis infaltables chocolates, que siempre vienen bien (aunque luego me duela la conciencia).

Sólo quería compartir estas pequeñas "alegrías" con todos.

¿El fin de Pushing Daisies?

sábado, 22 de noviembre de 2008

Pushing Daisies fue uno de los mejores estrenos de la pasada temporada en Estados Unidos, en medio de la huelga de guionistas, con una estética muy "Amélie" y una historia asentada en el realismo mágico, el colorido, el amor y lo absurdo.

Pese al éxito inicial de audiencia, a los premios y nominaciones (conseguidos en una corta temporada de menos de 10 capítulos), este año la serie ha ido en picado: de los 13 millones de espectadores iniciales, sólo quedan algo más de 5 millones. Y de ahí surge la supuesta intención de cancelarla. Digo supuesta aún, porque no existe una confirmación oficial al respecto.

Hay quienes acusan a la cadena de no hacer la suficiente publicidad y de programar la serie en días de muy dura competencia, pero también hay que pensar que su fórmula era más bien de "corto plazo". Un joven que puede revivir a los muertos, pero si lo hacen por más de un minuto, otro ser morirá. Además, una vez que los revive, si vuelve a tocarlos, morirán irremediablemente.

De aquí surge el lado policial, ya que su don les permite resolver casos imposibles preguntando directamente a las víctimas; la otra vertiente, el amor, nace en el momento en que el joven Ned revive a su antiguo amor de infancia, pero condenado a no volver a tocarla, sufre por ella continuamente.

Si esta serie se hubiese hecho en Inglaterra, probablemente no hubiese tenido una segunda temporada y habrían dejado el listón alto. Pero como al otro lado del océano eso no ocurre y la idea es agotar la fórmula hasta la saciedad, la gente va perdiendo interés y se llega a desgastar el producto.

Sea como sea, si cancelan definitivamente Pushing Daisies, la televisión perderá una estética que no había visto nunca y de la cual debería aprender. No todo es ritmo acelerado, carcajada sin sustancia o el jugueteo con el sexo. También puede triunfar una serie familiar, simple y con un trabajo técnico magnífico. Ya lo vimos con "In treatment", la serie que estaba condenada al fracaso y que se ha convertido en un éxito. Tal como publicó hace poco "El País" en un reportaje, "la caja tonta ya no es tan tonta".

Un mar de conocimientos...

"El periodista tiene un mar de conocimientos... con un centímetro de profundidad"

Recuerdos...

Buscando una foto que quería para graficar una frase que ha marcado mi vida profesional, me tropecé con una pintura de Caspar David Friedrich, un pintor romántico del que estuvimos hablando una larga clase y que me llamó la atención, sobre todo, porque sus personajes nunca "miraban al pintor", sino que siempre invitaban al espectador a mirar sobre sus hombros y descubrir aquello que tanto le llamaba la atención.

Esta es una muestra de lo que hacía, pero el que más me impresiona por representar la característica esencial del autor y todo el sentimiento romántico en un espacio tan reducido es "Monje a la orilla del mar" (Der Mönch am Meer) que está en el Palacio de Carlotenburgo en Berlin.

Si alguien quiere saber más sobre este pintor, en Internet (como no podía ser de otra forma) la Wikipedia ofrece una buena cantidad de información.

32 años

jueves, 20 de noviembre de 2008

Ya son 32. El domingo fue mi cumpleaños y debo decir que no me puedo quejar. Ante la situación laboral adversa, además de los estudios, he comenzado a trabajar como periodista freelance (independiente o autónomo, como quieran llamarlo). Estoy documentándome para el primer tema y ya tengo a medio camino un set de preguntas interesante. ¿El tema? La Prevención de Riesgos Laborales. No es mi fuerte, pero de todo aprendemos en nuestra vida y, si todo va bien, ya tenemos pensado como continuar la colaboración con la revista.

Son grandes noticias para mí, mi vocación, y para los 4 años y medio que llevo intentándolo. Gracias por celebrarlo conmigo y por desearme suerte en este proceso.

El ángel que me faltaba...

viernes, 14 de noviembre de 2008

¿Preciosa? ¿Yo? ¡Qué va!

Soneto II (6ª Sesión de taller)

Perdona amor si te llamo amor,
Sin ti me queda sólo una gran pena,
Me abandonaste a mi condena,
De no contar nunca más con tu calor.

Y aunque quiera sentir ese sabor,
De tus besos o tu piel morena,
Estaré sin ti, maldita escena,
Sin telón, tablas, texto, luz o autor.

Si tu amor por mí ha terminado,
Déjame ir tan lejos como pueda,
A llorar mi tristeza con la luna.

Y si alguna vez me has amado,
Remiéndame el corazón con greda
O cántame una canción de cuna.

Una foto en Londres

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Desde Hyde Park y con un cielo demasiado despejado para ser Londres.

Abandonado

martes, 11 de noviembre de 2008

Esto es lo último que escribí para el taller.


No hay infierno en las profundidades,
Ni diablos ni eternas hogueras,
Sólo hay un corazón que espera,
A que recojas sus cien mitades.

Maldigo a quienes continuamente advertían,
Que tras la muerte iríamos allí,
Sin ser capaces nunca de decir,
Que no hacía falta morir para sentir lo que sentía.

El infierno no sólo está cerca, está aquí conmigo.
No es negro, aún cuando me pierdo en su oscuridad.
No tiene cavernas, pero sí una ciudad,
Que no es la misma sin ti, no tiene sentido.

No necesito almas en pena o gritos de dolor,
Me hace falta nada más que el día a día,
En que si no estás aquí, vida mía,
No sé como sobrevivir al desamor.

Una y otra vez, veo tu espalda que se aleja,
Arrasando todo lo bueno que habíamos vivido,
Y el corazón entre mis manos se desmadeja,
Dejándome, nada más, que todo el cuerpo herido.

Ríos de sangre que arrastran mis pasiones,
Torrentes de agua que mojan mi regazo,
Tornados que se escurren en mis pulmones,
Suaves suspiros que guardo para más rato.

Y si tengo que vivir en este infierno toda la vida,
No cambiaría lo que tengo ni por un segundo siquiera,
Por más que el cuerpo lo pida o yo lo quisiera,
Volvería a amarte con el alma enloquecida.
Con mis vísceras y mi ternura a flor de piel,
Sólo por sentir tu cuerpo a mi lado,
Me dejaría tentar por tus ojos de miel,
Me abandonaría en ti, abandonado.

+ series

Es que no puedo evitarlo. Cada día me gustan más las series... estoy enganchado a una buena cantidad de ellas.

1. The Big Bang Theory, una de las más graciosas series de los últimos años. Los personajes, especialmente Sheldon y Penny, son geniales y los guiones están muy bien pensados.

2. 30 Rock, quizás la más hilarante de todas. Si es que Tina Fey, la que imita a Sarah Palin, me gusta desde que salía en SNL. Más que merecidos los premios que se ha llevado.

3. How I Met Your Mother, otra comedia con muchas cosas que decir, aunque su fórmula está cerca de agotarse. Hay que aprender de los ingleses y no alargar demasiado las cosas. Es mejor dejar con buen sabor de boca a los espectadores.

4. Brothers & Sisters, el drama americano por excelencia. Su reparto es magnífico y la historia es muy representativa para muchos por la diversidad de temas que trata. Sally Field reafirma su posición como una de las grandes de la pantalla.

5. Desperate Housewives, mi placer culpable confesado en repetidas ocasiones. Después de un salto de 5 años en la trama, muchos pensaban que no habría mucho que hacer con la historia. Pero cada semana nos demuestra lo contrario: aún hay muchas cosas por retorcer y complicar en este perfecto pueblo americano.

6. Little Britain USA, la irreverencia, lo políticamente incorrecto y el mal gusto llevados al extremo, pero con ese toque británico que nos conquistó hace unos años desde el Reino Unido. Aún no me explico cómo esta serie se emitía en Estados Unidos, con lo pacatos que son.

7. Private Practice y Grey's Anatomy, salidas de la misma cantera, digamos que son las "Melrose Place" de las series médicas. Aún así, son muy entretenidas.

8. House M.D., el más desagradable y brillante médico de la televisión. Aún no cansa su actitud y tiene muchas cosas por decir. De todas formas, creo que una o dos temporadas más serían suficientes.

9. Sigo con "In Treatment", aunque tengo muchos capítulos pendientes.

10. Y me quedan rezagadas Weeds, Dexter, 3rd Rock from the Sun y algunos capítulos de Inside the Actors Studio que estoy viendo, aunque me quedan muchos por encontrar en Internet aún. Todas recomendables...

Escribir...

Tengo tantas cosas que escribir, pero se me pasan los días... aún así, atiendo los "reclamos" de quienes me dicen que no actualizo el blog.

De momento, diré en mi defensa que he estado estudiando mucho estos días, porque tengo que enviar mis primeras evaluaciones antes del 2 de diciembre. Y tengo demasiadas cosas por ver antes de esa fecha. Lo bueno es que estoy recordando tantas cosas que tenía abandonadas y reencontrándome con otras con las que no pensaba volver a toparme en la vida. Pero bueno, así son las cosas del estudiante.

Por lo demás, escribiendo algunas cosas para el taller del jueves que no me convencen del todo. No sé porqué últimamente me sale escribir poesía. Nunca ha sido mi fuerte y no me siento muy cómodo con ella, por desconocimiento e ignorancia. Pero bueno, hay que dejar a la inspiración que salga como quiera. Además, sigo con mis libros sobre redacción de cuentos y novelas, que me están ayudando mucho a ordenar las ideas. Tienen mucho de sentido común, pero siempre es bueno que alguien "externo" te lo diga.

Nada más que decir de momento respecto a este tema.

Cifras y letras

sábado, 1 de noviembre de 2008

Esta semana me la he pasado cerrando y abriendo puertas. Cerrando las de aquellas cosas que me quedaban por hacer, pero que no había hecho. Y abriendo las que corresponden a mi nueva realidad: estudiante universitario, otra vez.

Ya tengo los libros en mi mano del curso de Acceso a la UNED y me he puesto a estudiar: Lengua española, comentario de texto, matemáticas básica, Historia Contemporánea, Italiano e Introducción a la Ciencia Política.

Si todo resulta bien y me acomodo a estudiar de manera cotidiana, a mediados del próximo año podré continuar los estudios de Ciencia Política que abandoné años atrás. Y si todo va bien en el mundo laboral, quizás me aventuraré con un Master que tuve que dejar pendiente.

La aventura ha comenzado.

La cena (4ª sesión de taller literario)

La mesa cuadrada, más grande de lo habitual, se hacía pequeña para ellos. Cada uno frente al otro, como una partida de ajedrez profesional, con tiempos convenidos de manera natural para que cada uno enseñase su jugada. Se miraban con frialdad, pero el dolor coloreaba los ojos de cada uno en distintas gamas de intensidad. Daba igual si había gente alrededor o no, porque el mundo les pertenecía, el momento era suyo.

Ella, con su largo cabello negro cayéndole sobre una espalda tensa, recostada un poco sobre su brazo izquierdo que apoyaba en la mesa. Sus piernas estaban recogidas y cruzadas, en una señal inequívoca de defensa, pero dispuestas al ataque con un solo movimiento. Su brazo derecho dibujaba objetos sin forma en el blanco mantel, entre el cuchillo y la copa de vino tinto que tenía a su alcance.

Él en cambio tenía los brazos sobre sus rodillas, también protegiéndose de la situación y dejando en evidencia su incomodidad. No lograba mantener la misma postura más de 20 segundos: estiraba las piernas, las recogía, las cruzaba y las volvía a estirar, cruzándolas otra vez. Su espalda se erguía contra el respaldo y, al poco, se doblaba sobre sí misma para dejarle el pecho a la altura del plato de diseño que adornaba la mesa.

En medio de la mesa, quizás marcando el punto neutral del campo de juego, una pequeña y delicada vela jugaba con luces y sombras, aunque la principal fuente de iluminación venía desde una lámpara que colgaba entre ambos casi al borde de sus cabezas, lo que permitía ocultar los ojos en la oscuridad dejando al otro sumido en la duda de cuales serían las emociones que pasaban a través de ellos.

- No puedo más. Dejó de dibujar en el mantel y le miró fijamente esperando su reacción.

Él le sostuvo la mirada. Siguió en silencio. No sabía que hacer. Sus brazos, ahora, se apoyaban tímidamente sobre la mesa. – No estoy enamorado de ti. No soporto estar contigo un solo minuto más. Volvió a apoyar las manos sobre sus muslos.

- Seguro que tienes a otra mujer esperando. No serías tan valiente de dejarme si no hubiera alguien que pudiese consolarte. ¡Cobarde! Bajó la mirada. Ahora no podía sostenerla.

Pasó su mano derecha entre la copa de vino y la del agua, y la posó sobre la de ella. – Eso es lo que menos importa. Ella apartó fríamente su mano. - ¿Ves? ¿Cómo podría quedarme contigo si no puedo tocarte? Dejó su brazo sobre la mesa esperando. ¿Y?

- ¿Y? Qué más da. Ya no nos amamos y sólo somos el recuerdo de lo que fuimos. Nada más que el rechazo nos une. Y no soy la única culpable de esto.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y sentía que el aire se agolpaba en su garganta. Suspiró profundamente. Su espalda se elevó y fue cayendo lenta, sobre el respaldo. Su pelo seguía la misma coreografía. No quería dejar ver su fragilidad en ese momento. Necesitaba demostrarle que ella no lo sentía tanto, aunque fuese mentira.

- En el fondo me culpas a mí de todo esto. Que no te he dedicado el tiempo necesario, que me centro en mi carrera y en mis amigos, que te sientes abandonada. ¡Gilipolleces! Siempre he estado…

El camarero, discretamente dejó los platos de cada uno. Ella, una ensalada de diseño milimétricamente puesta en un plato rectangular, con berros, pato y naranjas. Él, como siempre, un solomillo con salsa de mostaza y pimienta, acompañado de arroz salvaje y setas. – Gracias, dijo él. Ella sólo miró al camarero y asintió con la cabeza.

Volvían a estar solos. La mesa, otra vez, era el campo de batalla.

- ¿Por dónde iba? Sí, que siempre he estado ahí para ti. Se me iba la vida en buscar la manera de hacerte feliz. ¿No era suficiente? Cogió los cubiertos, los asió con fuerza y dudó un momento si comenzar a comer o no. Los volvió a dejar a ambos lados del plato. Dos segundos después los levantó e hizo un corte grande en el solomillo. Se lo llevó a la boca y saboreó la intensidad de las especias.

Ella, con su ensalada intacta, meneaba la cabeza de un lado a otro, suave pero insistentemente. – Nunca he sido feliz contigo. Mi vida era un continuo infierno. Nunca he sabido si me quieres realmente o si es todo una farsa. Y claro que te rechazo, si en todo este tiempo sólo me has tocado para golpearme. Vale, han sido 3 veces, pero las suficientes como para que mi cuerpo te tema, te aborrezca. Ahora su mirada era fría y distante. Para ella había sido un asunto muy doloroso, pero gracias a mucha terapia, había podido sobreponerse. Sonrió en una mueca tensa y desagradable.

- ¿Y qué es gracioso ahora? Pareces tonta y, además, esa sonrisa no hace más que demostrar lo frígida que eres. Jamás has sentido placer ni has sabido dármelo. Pero yo seguía intentándolo. Imbécil. Debería haberme marchado cuando volvimos de la luna de miel. En ese momento ya apenas aguantaba estar contigo. Me dije que serían los nervios iniciales, el cansancio. Pero nada, todo siguió igual. Asco. Asco me das.

Se puso de pié. Su ensalada seguía intacta. Él le miró y le preguntó: ¿qué haces? Ella dijo: no has sido capaz de dirigirme la palabra en media hora ¿y quieres que me quede? - Pero si tú tampoco has dicho nada. Sólo dibujabas en el mantel y me mirabas.

- Feliz aniversario, dijo ella alejándose. – Feliz aniversario, masculló él ahogando sus palabras en un sorbo de vino.