La ruta del Románico en Segovia

lunes, 11 de agosto de 2008

Este sábado emprendimos una grata aventura: la ruta por monumentos románicos en algunos pueblos de Segovia, más cercanos a Burgos y a Soria.

Todo comenzó en Ayllón, un pueblo pequeño en apariencia, pero bastante concurrido y con muchas nuevas construcciones de "fin de semana" dispuestas para los habitantes ocasionales. Para un paseo breve y para perderse por sus calles, escaleras y pasadizos. En la Plaza Mayor, un bar restaurante, sin duda el más exitoso del lugar, donde llegan todos los turistas y habituales del lugar a la hora de aperitivo.



Desde ahí, el viaje nos llevó a Maderuelo, que a la hora de la siesta parecía un pueblo fantasma, con un silencio sólo interrumpido por una aventurera niña en bicicleta y el rugido del motor de una camioneta que volvía del trabajo. Lo demás, todo tranquilidad y hermosas vistas hacia el río Riaza. Vale la pena quedarse un rato y disfrutarlo, además de acercarse al agua y refrescarse bajo la sombra de los árboles a la orilla.





Breves paradas en otros pueblos y lugares intermedios: el Coto de San Bernardo, Fuentesoto, Sacramenia, Pecharromán y, finalmente, Fuentidueña, lugar donde por azar nos encontramos una ruta guiada por el pueblo, para enseñarnos algo de la historia del lugar y sus principales monumentos. Un pueblo, también con mucho encanto, que gana puntos al atardecer, y las impresionantes vistas del valle y las montañas que le rodean. Todo un lujo de trayecto para un sólo día y altamente recomendable.

Desequilibrio

Esta primera semana de vacaciones fui a 3 estrenos cinematográficos, 3 de los grandes blockbusters de la temporada y con resultados bastante dispares.

1. La Momia III, que tal como dijo un crítico hace poco, es absolutamente innecesaria. De ella se salvan solamente algunos efectos especiales magníficos; pero la historia, el humor, la gracia y el atractivo de una saga heredera de Indiana Jones en muchos aspectos (digo heredera por no decir parásita) , se han visto reducidos al mínimo y sobrepasados por lo facilón, lo obvio y lo redundante.

2. Wall·E, quizás una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. Una fábula digital más adulta que cualquier otra, pero con una candidez superior y una simpleza exuberante. Con una gráfica que cada vez se vuelve más impresionante y una historia de amor tan pura como las de Nora Ephron o, remontándonos en la trayectoria del cine, a una entre Doris Day y el galán de turno. Pero no todo es inocencia, ya que tiene una mordaz crítica a la sociedad, al "embobamiento tecnológico" y a los efectos de la contaminación en el planeta.

Ya hay quienes la ponen entre las favoritas por la carrera al Oscar a la Mejor Película. Méritos tiene, pero la Academia ha sido en su pasado poco dada a reconocer al cine de animación con los altos galardones.

3. Mamma Mía, el placer culpable. Imposible dejar de tararear o recordar las canciones de Abba, con una imparable Meryl Streep y un elenco de primera línea y, en algunos casos, con un escaso talento vocal. No obstante, eso fundamenta una historia llena de música y color que parece más real que ficticia, porque está llena de estudiadas imperfecciones. Muy entretenida, ágil y efectiva, será uno de los éxitos de la temporada.

Yo, desde mi humilde posición, ya apuesto por un Globo de Oro para Meryl Streep como mejor actriz de comedia o musical, pero no la veo levantando al "Tío Oscar". Creo que hay suficiente material dramático como para quitarle sus pretensiones. Aún así, como siempre, ella desborda la pantalla y supera expectativas.

Pendientes tengo de ver dos estrenos franceses, a Kristin Scott Thomas, y la última película de la presidenta de la Academia de Cine Española, basada en una novela de Elvira Lindo. Se me acumulan las citas cinematográficas.

Simplemente magnífica

sábado, 9 de agosto de 2008


Pronto escribiré sobre Wall·E. De momento, sólo digo que es impresionante.