El efecto Facebook

jueves, 22 de mayo de 2008

Estamos todos obsesionados y enganchados a Facebook, esa gran red social que nos permite encontrarnos con gente de nuestro pasado y nuestro presente y que, como alimento a la nostalgia, sirve mucho. Pero, ¿realmente es una red de amigos? El otro día lo comentaba con mi amiga Caterina: la cantidad de gente que te agrega o saluda en Facebook como si fueramos amigos de toda la vida y ese "amor" repentino y efímero que despierta la tecnología por alguien a quien no tienes cerca. ¿Es una oda a la falsedad?

Y es que la pregunta: si no he o has hablado conmigo en la vida, ¿por qué ahora habría de interesarme? no es una cuestión vacía y sin sentido. Por el contrario, creo que cobra una profundidad que no podemos pasar por alto.

Ojo, que también es gratificante contactar con gente que trae buenos recuerdos, no me quejo para nada, porque gracias a FB he intercambiado mensajes con gente muy valiosa y a la que me interesaba encontrar. Pero, no obstante, hay cada cosa que es para admirarse... el infravalorado concepto de la privacidad, de no ventilar tu vida personal y menos, con gente a la que no le interesa un pimiento lo que hagas o dejes de hacer (o las fotos, los videos o lo que sea).

También creo que es por la novedad y que, al igual que el messenger, poco a poco se irá filtrando ese exceso de información que no hace más que ocupar un sitio valioso en la red. Pero por favor, un poco de dignidad y amor propio. Cada vez que quieras publicar algo o hacer partícipes a todos tus contactos, piensa si realmente ellos quieren compartir "eso" que estás tentado o tentada de compartir con "desconocidos".

A punto del 4º día

Hola a todos... ya casi voy a cumplir el 4º día en mi nueva empresa. El martes fue todo bien, ya que aún estaba de formación y tenía a quien me echara una mano. Pero ayer y hoy, un poco sólo contra el mundo, he tenido que defenderme con mis propias uñas. Y en eso estoy... tratando de sobrevivir a lo que se viene y responder a todo el mundo de la mejor forma posible. ¿Las herramientas? Mucho sentido común, lógica y dos dedos de frente (o algunos más producto de la calvicie)

Ayer me agobié un poco, pero descubrí que era mi segundo día y que me podía permitir la licencia de no saber prácticamente nada. Si es que no puedo pretender que todo salga perfecto en el acto. Lo que pasa es que tengo que recordar lo difícil que es comenzar algo y luego lo simple que resulta ponerle orden, darle el toque personal y disfrutar con lo que se hace. Y con esa filosofía, todo va mucho mejor...

Mañana más y mejor.

Ahora sí! Hay que dejarse querer...

lunes, 19 de mayo de 2008

Bueno... ahora sí que está todo resuelto.

Vaya día que tuve hoy. Iba con los nervios de punta a mi trabajo para comunicarles que era mi último día y que me iba a la nueva empresa. Todo bien, hablé con ellos, firmé la carta de baja voluntaria y, hasta ahí, todo había ido bien: rápido y sin dolor.

Dos horas más tarde, me llama mi jefe al despacho con el siguiente mensaje: "Te voy a poner más nervioso". Y bueno, una contra-contraoferta. Mejor sueldo, mejor horario y contrato indefinido. Tentador al máximo. Le dije que bajaba a fumar y que luego le contestaba, ya que era todo de un minuto a otro. La verdad, es que estuve fumando y hablando por teléfono unos 45 minutos!!, pero es que no era capaz de subir otra vez sin tener algo claro.

Pero la decisión estaba tomada: era tiempo de buscar un cambio y probarme a mí mismo que estaba preparado para asumir la responsabilidad de un proyecto de formación. Así que le comuniqué que me iba, que mantenía mi opción y ya está. Pero lo pasé fatal, porque se estaban jugando muchas cosas con mi contra-contraoferta y, además, por lo visto nunca había ocurrido en la empresa que hubiera tanto interés en mantener a alguien.

Así que me dediqué a seguir el consejo de Soraya y de mucha gente: disfruta el momento, que no todos los días tienes a dos empresas ofreciéndote cosas para tenerte entre sus filas. Y es verdad. Me di el gusto de disfrutarlo, aunque se pasa mal, insisto.

Y mañana, entonces, comienza una nueva etapa en mi vida profesional: mejores condiciones en todo sentido y, lo mejor, a 20 minutos de casa. Ya les contaré que tal va resultando todo.

La encrucijada laboral está resuelta

domingo, 18 de mayo de 2008

Ha sido una semana intensa, difícil, con muchas decisiones y, obviamente, con muchas dudas. Nunca es fácil, cuando estás trabajando, que te hagan una nueva oferta (además, sin buscarla) y luego, recibir una contraoferta por parte de tu empresa. Lo nuevo contra lo viejo, lo desconocido por lo conocido, el cambio por la estabilidad.

Luego de darle demasiadas vueltas y ver lo que me ofrecían en un sitio y otro, tuve que tomar una decisión. No fue fácil, aunque lo pareciera, y espero no haber perdido una buena oportunidad para seguir creciendo profesionalmente.

Todavía lo dejo en la ambigüedad, porque no hay una decisión oficial al respecto y, como nunca se sabe quien te lee y quien no, será mejor esperar hasta mañana lunes para informar a las partes respectivas la última palabra, para luego poder publicarlo en mi blog.

Hasta mañana.

Pintor que estás en los cielos

El sábado, nada más levantarme e ir a la cocina a buscar mi vaso de agua matinal, me encontré con esta imagen por la ventana: un pintor en la azotea de uno de los edificios que están al cruzar la calle, se dedicaba a dar los últimos toques a su obra que será algo así como "Madrid desde las alturas". La verdad es que estaba bastante lejos, pero gracias al zoom de mi nueva cámara que no distorsiona la realidad, pude sacar esta foto.

Creo que va a ser verdad eso de que Madrid nunca dejará de sorprendernos.

Y otra vez en Inglaterra...

lunes, 5 de mayo de 2008

El tiempo pasa volando (una vez más) y ya hace casi un mes que no me daba el tiempo para sentarme y escribir en mi blog. Pero aquí estoy otra vez, recién llegado de Blackpool, que ha sido el centro de operaciones de un fin de semana bastante original. Original en el sentido de que fui invitado a una boda inglesa, con todo lo que eso implica, y descubrí que, pese a las diferencias, las ceremonias son más o menos las mismas y lo que las rodea, también. Además de eso, caminata por la arena que queda cuando la marea alta se convierte en baja y el barco varado hace unos días en las arenas de Blackpool, casi al llegar a Fleetwood; algo de compras (ropa y libros) y disfrutar de la campiña inglesa. Pero vamos por parte.

El evento central del fin de semana fue la boda de Claire. Se celebró el domingo al mediodía en Whalley, cerca de Manchester. El lugar, un hotel en medio del campo, rodeado de verde, no podía ser más idílico. Cerca de unos 80 invitados y todo un mundo por descubrir. El acto en sí, muy parecido a cualquier otro, se diferencia un poco en la moda (los "tocados" en el pelo de las mujeres, tal como se ve en las películas es cierto) y en la importancia que tiene el momento de los "brindis" con los speeches (discursos) del padre de la novia, el novio y el padrino. Eso sí que parecía de película, porque iban acompañados de risas, aplausos, emociones y buenas intenciones. Por lo demás, y como dije antes, el evento en sí es más o menos el mismo en todos lados, incluyendo la comida, las fotos y la fiesta.

La comida fue simple, pero estaba riquísima: una sopa de puerros de primero (deliciosa), una pechuga de pollo con verduras y patata asada, acompañado de un típico gravy inglés (la salsa que tienen casi todos los platos británicos, en todas sus posibles variantes) y, de postre, un merengue coronado con helado, crema, fresas y frambuesas. Buen vino y champagne y el café, que hay que decir, que es asqueroso. Mucho se habla de lo magnífico del té inglés (que sí es buenísimo), pero el café, parece, que se les olvidó aprender a prepararlo. Prácticamente intomable.

La decoración, muy sencilla y simple (como casi todo lo de la boda), pero no por eso menos encantadora y agradable. Todo muy "familiar" y acogedor. La ceremonia fue en una sala pequeña, donde la novia bajaba desde una especie de altillo, caminando por un balcón que daba hacia donde estaban los invitados. El único pero de todo el evento, fue el excesivo calor que hacía dentro. A mitad de la comida, abrimos todas las puertas posibles y, aún así, estábamos sofocados.

Unas cuantas horas después, ya fue el momento de volver a casa, aunque la fiesta continuaba hasta altas horas de la noche, con estadía incluida en el hotel. Pero bueno, no se puede tener todo en la vida y como había que volver a Madrid y levantarse pronto al día siguiente, fue imposible.

Y dejando de lado la boda, el sábado fue día de compras matutinas. Tal como había pensado, pude comprar sin problemas lo que quería (excepto una cosa que queda pendiente para otro viaje). Unas cuantas camisas, pantalones, cinturón y unos libros que, o quería hace tiempo o me llamaron la atención. Ya me he puesto con el primero: Sophie's World, de Jostein Gaarder, y me está gustando mucho.

Después de comer algo rápido, partimos a la playa aprovechando que algo de sol asomaba en medio de las nubes. Paseamos por todo el Promenade, algo así como la costanera, de punta a punta. Y luego, bajamos a la arena, caminando "mar adentro", donde hasta hace pocas horas, el agua cubría la arena. Recogiendo conchitas y caracolas y viendo como la arena era movida por el viento, sólo a ras de suelo (lo que era muy bonito como espectáculo visual). Luego, como dije, nos acercamos al barco que estaba encallado en la arena y que hoy ya comenzaban a cortar en trozos para quitarlo. Pero se convirtió en una atracción turística efímera que, por suerte, alcanzamos a conocer. El protagonista de todo era el viento, bastante intenso, pero muy agradable.


Y ese fue principalmente el viaje. Aunque hubo más cosas, ya son más cotidianas y normales. Ahora, para los que pedían una foto mía en plan "formal" y con corbata, adjunto una con la campiña inglesa de fondo. Y que conste que no es para despertar envidia ni provocar celos. Hasta la próxima.