Estreno mundial de "Ay-la-lay"

domingo, 30 de marzo de 2008


El próximo martes 1 de abril es el estreno de "Ay-la-lay", una tragicomedia tralalá o, para los más eruditos, una obra de humor negro y rosa. Para los próximos días, vendrá la entrevista con la actriz y productora, María Ferrara. ¡Estar atentos!

El primer reportaje 2008

Revolución en el mundo de la música:


EL FUTURO ES INDEPENDIENTE


Los cambios que se están produciendo en la llamada Industria no dejan a nadie indiferente: los artistas y los productores están afrontando profundas transformaciones en la forma de crear y difundir sus obras, en un momento en que los pequeños sellos cobran fuerza y las compañías tradicionales enfrentan la salida de sus millonarias estrellas.


Tomás Loyola Barberis
2008


Si desaparecieran las discográficas se escucharía de todo y no sólo lo que nos imponen las radios. La música tendría esperanza de no ser manejada por unos cuantos que no saben muy bien de que va el rollo, y sólo buscan un cuerpo bonito y buenos resultados”. Así de clara ha sido la cantautora española Tiza, no muy conocida a nivel radial o en las tiendas especializadas, pero que se ha labrado su propio camino para difundir su arte en la noche madrileña y en escenarios de toda la península. Y es que la pregunta ¿qué pasaría si no existieran las compañías discográficas? despierta controversiales reacciones entre quienes participan de la llamada industria y quienes quieren mantenerse ajenos a ella.


En los últimos meses hemos sido testigos de una sucesión de problemas entre los artistas y las multinacionales que distribuían sus discos: Madonna se va de Warner Music, luego de un romance de largos años para firmar con Live Nation, uno de los hitos en el futuro horizonte de la industria que gestionará de manera global todo lo relacionado con sus artistas; los míticos Rolling Stones, entraron en crisis con EMI y buscan una “nueva casa”. No son los únicos. Cada día son más los músicos, intérpretes o cantautores que buscan ser dueños de su propio destino y arriesgar el capital en sus creaciones, promoción y ventas.


Quizás el ejemplo más destacable del último tiempo ha sido la propuesta de Radiohead que, cansados de las presiones de su discográfica, lanzaron una ambiciosa campaña de marketing a través de su página Web. Ofrecían la descarga de su último álbum “In Rainbows” al precio que el internauta estuviera dispuesto a pagar. El resultado fue arrollador en sus dos primeros meses (desde el 10 de octubre al 10 de diciembre de 2007) y, finalmente, entregaron la distribución internacional a sellos independientes con quienes, aseguran, seguirán trabajando en el futuro.


Si bien es cierto que esta iniciativa de autogestión no es nueva –puesto que ya la habían probado grupos como los ingleses Marillion al buscar el apoyo de sus seguidores para grabar y distribuir sus discos-, lo que marca la diferencia con lo que hemos visto en estos últimos meses, es la relevancia que las nuevas tecnologías están teniendo en todo este fenómeno.


Por ello, y aunque el resultado no sea siempre el óptimo, la práctica de independizarse y caminar solos, se convierte en una opción muy válida y admirada, también gracias a las ventajas que la tecnología e Internet ofrecen actualmente para todas las tareas implicadas en lanzar o mantener una carrera en el mundo de la música.


Rafael Cheuquelaf, integrante del dúo de electrónica “Lluvia Ácida” y que vive en la Patagonia chilena, argumentó que, hasta hace pocos años, las grandes compañías monopolizaban la tecnología para poder grabar, producir y publicitar el material. No obstante, “hoy todo eso puede hacerse desde un ordenador conectado a Internet”, comentó.


Y es que las nuevas tecnologías han asestado un duro golpe a las industrias artísticas tradicionales del siglo XX: el cine, la música y la televisión, aunque esta última se ha visto afectada en menor medida. El llamado Séptimo Arte tiene menos espectadores, menos salas, pero sus cifras siguen siendo multimillonarias. Por el contrario, las antes todopoderosas discográficas, han reducido presupuestos, número de artistas y gastos innecesarios.


Dicen que la culpa es de la piratería, pero probablemente, la explicación se extienda hacia estos avances que han permitido el auge de sellos discográficos más pequeños, personalizados, menos burocráticos y, sobre todo, según algunos “independientes”, más humanos, que hacen sentir al artista como persona y no como una máquina productora de éxitos.


Una de las herramientas que mayor impacto ha provocado en esta revolución es el portal My Space (www.myspace.com), que se ha convertido en una plataforma de lanzamiento de todo tipo de manifestaciones artísticas, siendo la música la protagonista: desde el pop más olvidable, hasta expresiones folclóricas, pasando por variaciones de rock, folk, jazz, bachata, electrónica, flamenco, ópera y todas sus combinaciones, tienen cabida en un sitio que, por el momento, parece no tener límites.


Precisamente, es esa falta de limitaciones la que más ayuda está otorgando a los nuevos artistas, desde una plataforma abierta al mundo y donde las redes de contactos sumadas a los millones de usuarios registrados, se convierten en un mercado potencial de lujo para los productores y músicos independientes.


Por el momento, a My Space se le considera una de las mejores opciones para realizar difusión; pero, en algún momento, quizás el exceso de independientes, podría provocar una avalancha de información, donde la calidad sea cada vez menos tangible y que termine por convertirse en el propio enemigo del artista, según comentan algunos productores que creen que el exceso de oferta podría ser contraproducente en el futuro.


LOS NEO-ARTESANOS


Las compañías discográficas están abandonando la publicación de estilos musicales completos y basando su rentabilidad en unas cuantas estrellas (concepto bastante devaluado). Curiosamente, muchas de éstas, tampoco parecen sentirse muy a gusto dentro de las multinacionales”, dijo Cheuquelaf, respecto de la pérdida del rol preponderante que las grandes empresas del sector están enfrentando.


El integrante del dúo electrónico “Lluvia Ácida”, explicó que, en el caso de su agrupación, han podido darse a conocer gracias a las nuevas tecnologías y a la propia gestión que han hecho a través de Internet para difundir su música, contactar con otros artistas, compartir directamente con sus fans y ampliar sus propios límites geográficos.


Simplemente, se trata de que el sello, tal como lo conocíamos, es un producto de la economía industrial del siglo XX, en que el músico es un creador de materia prima (la música), que el fabricante reproduce, empaqueta y vende”, agregó el chileno. Con esto, deja claro que el negocio de las discográficas es evidente que atraviesa una crisis y que necesita una renovación.


El músico de esta época puede ser una especie de neo-artesano, alguien que ofrezca directamente el producto de su talento a sus clientes. Al ser el propio músico el que difunda sus creaciones, ciertamente gana en libertad creativa en materia de publicación”, explicó Cheuquelaf.


De la misma forma, el vocalista de la banda de rock murciana “Error Fatal”, Sir Albert, cree que un mundo sin la presencia de las grandes compañías, podría ser más positivo en cuanto a la creatividad del propio artista y para que los oyentes tuvieran mayor libertad a la hora de elegir y conocer nuevos estilos creativos.


Ocurriría que los productos no estarían diseñados por el marketing, no estarían preconfigurados; pero, desde luego, se necesitaría más tiempo para que un producto se extendiese. El resultado sería un abanico de oferta mucho mayor para el mercado y no se estaría condicionando al público, como ocurre con los medios de comunicación en la actualidad”, comentó.


Ante esto, Tiza ha mencionado que es un fenómeno frente al cual se debe reaccionar de manera activa. “Lo único que cambia y ya está cambiando... son los formatos. A eso sí que hay que adaptarse y las compañías lo harán tarde o temprano”, dijo la autora de canciones como “Domestícame”, “Se viene el olvido” o “El hombre del frío”.


Quizás es por esto que a través de su página Web (www.tiza.biz), ella misma informa de sus conciertos, tiene contacto directo con sus fans, mantiene y participa de un foro, comparte fotos, letras y acordes; y, lo más importante, vende sus discos de maquetas al precio que el usuario esté dispuesto a pagar. Todo un cambio en lo que estamos acostumbrados a ver y oír en el portal de música de una discográfica, que sólo se limita a “comercializar” lo último de sus artistas.


El músico, productor y compositor Iván Raymores, panameño radicado en España, cree que “la industria ha propiciado su propio fracaso debido al tratamiento cada vez menos artístico y más comercial de la música. Antes, eran los encargados de poner en contacto a la música con el público; pero ahora, gracias a la tecnología, son cada vez menos necesarios”.


No obstante, la titánica tarea de componer, escribir, grabar, producir, editar, publicitar y difundir, no es nada fácil. Si bien muchos prefieren seguir este camino, pese a los posibles problemas que pueda encontrar, en muchas ocasiones el resultado es positivo y todo se da de buena forma. Lo primero que se debe tener en cuenta al ser el gestor de toda su carrera es conocer la tecnología necesaria para todo el proceso de registro musical y, posteriormente, el de marketing.


El músico y creador de la netlabel o discográfica online “Pueblo Nuevo” (www.pueblonuevo.cl), “Mika” Martini, es claro frente a esta situación. “Asumir uno mismo la tarea de difusión es una herramienta poderosa, efectiva e irrenunciable, puesto que uno siempre va a poner el acento en las cosas que considera importantes, obviamente pensando en lo artístico en primer lugar. Involucra, además, el tener que adquirir conocimientos que son cada vez mas necesarios como el correcto uso de los nuevos medios digitales: podcasts, email, blogs, Webs, My Space, puesto que Internet es LA plataforma donde, efectivamente, uno mismo puede ser su propio representante - manager - encargado de difusión”.


Pese a esto, Martini considera que no todos están dispuestos a tomar parte en esta empresa personal y que, tanto la gestión como los resultados, dependerán de una serie de factores ajenos a la creación y al propio músico.


Que los artistas se hagan cargo de difundir sus actividades, giras, lanzamientos o venta de discos pasa, necesariamente, por las características de cada uno. No es lo mismo esta tarea para un Rockstar norteamericano que para un músico independiente de una capital tercermundista; son escalas totalmente distintas las que se aplican para la industria del espectáculo que para los emergentes”, agregó.


Raymores, por su parte, mencionó que probablemente en el futuro próximo, serán más importantes las compañías distribuidoras que las discográficas tal como las conocemos, en las que las empresas no tendrán incidencia ni responsabilidad alguna en las decisiones artísticas del músico y en el proceso creativo.


Este fenómeno ya se ve, en pequeña escala, hace varios años. Hay muchos grupos que buscan vías alternativas de financiación para producir sus discos y, una vez que tienen el material, se encargan de llegar a acuerdos con distribuidores para lograr un impacto mayor en el mercado y sobrepasar los límites que implica la autogestión por parte del artista.


MÚSICOS Y MÚSICAS NUEVAS


Aún a cuenta de lo positivo que puede ser la gestión particular de su destino, hay quienes consideran que si no existiesen empresas que se dedicasen a las tareas propias de marketing, publicidad o a la gestión administrativa de todo el proceso creativo, habría mucha oferta, pero la demanda sería confusa y se perdería en un océano de información.


El compositor y productor musical español, Crister García (www.cristermusic.com), destaca el gran número de contactos con los que cuentan las grandes compañías para facilitar las labores de distribución y promocionales, además del alto coste que implica para un artista la gestión de estas tareas.


Distribuir un disco en todos los centros comerciales y tiendas musicales, su colocación en un lugar privilegiado, la promoción en radio, en TV, en prensa, vale muchísimo dinero. Teniendo en cuenta que hay millones de cantantes y músicos a nivel mundial, ahora con Internet será como buscar una aguja en un pajar”, comentó.


Principalmente es en este punto donde se centra gran parte de la actual discusión en cuanto al mundo de las discográficas. ¿Serán capaces de sobrevivir los artistas o los sellos independientes ante este fenómeno de diversificación de la oferta y ante las nuevas tecnologías, con todos los desafíos que ellas implican? La respuesta no está del todo consensuada.


En tanto el compositor, arreglista, multiinstrumentista y miembro del grupo argentino Tanghetto (www.tanghetto.com), Diego S. Velázquez, quien también forma parte del sello independiente Constitution Music, se manifiesta positivamente frente al rol de las nuevas compañías menores.


El presente y futuro de la industria discográfica, mientras exista un futuro, están cada vez más en manos de los independientes. Además, el colapso de las grandes compañías dejó, felizmente, un vacío para que podamos los más pequeños meternos en este mercado”, dijo.


Velázquez explicó que la tarea que se han propuesto es gestionar todo lo relacionado con la carrera del grupo Tanghetto, además de extender esa labor para representar a todos aquellos artistas que, por algún motivo, no formen parte de lo que se conoce como industria.


Por el contrario, hay visiones menos alentadoras. El compositor, productor musical y profesor de comunicación Audiovisual de la Universidad de Sevilla, Francisco Torres Simón, cree que para que un artista pueda desarrollar su carrera correctamente, debe dejar en manos de un especialista las tareas de producir, gestionar y administrar su actividad. Así, podrá dedicarse a la labor creativa y a sus presentaciones.


Es cierto que un músico podría llevar sus propios asuntos sin necesidad de discográficas; pero, hasta cierto punto, la industria seguiría igual, ya que tendría que darse de alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) como productor fonográfico para poder producir sus discos. A fin de cuentas, sólo desaparecería la figura intermediaria; pero la discográfica seguiría existiendo, aunque esta vez, dirigida por el propio artista”, explicó.


Aún teniendo en cuenta sus palabras, Torres Simón piensa que el concepto de discográficas, tal como se conoce hoy, está en vías de extinción. Esta opinión es compartida por otros actores del mundo de la música, que creen que se está produciendo un cambio profundo en la industria musical.


La cantautora española Tiza también se manifestó en referencia al cambio profundo que las compañías, tal como las conocemos, tendrán que enfrentar en el corto o mediano plazo. “La pregunta es qué pasará cuando las discográficas se adapten a todo lo que está pasando. ¿Se seguirá escuchando sólo lo que a ellas les interesa? ¿Lo que ellas consideran que es música? ¿Quiénes ellas consideran que deben triunfar?”, expresó.


Y aunque los problemas surgirán en todo el proceso de consolidación de este fenómeno en el ámbito de la música entendida como empresa y como proceso creativo, el consenso se logra en el mayor espacio que tendrá el artista para desarrollar su obra y para elegir el rumbo que tome su propia carrera.


En este sentido, Raymores comentó que “los músicos tendrán que encargarse de más cosas que sólo crear y, aquellos que no tengan habilidades comerciales, lo tendrán más difícil, pero controlarán muchísimo más el destino de su producto”.


Estemos de acuerdo o no, está claro que lo que actualmente conocemos como Industria, tendrá que renovarse ante la presión de las nuevas tecnologías y de la ansiada libertad, lo que nos llevará a un mercado musical que renovará por completo su potencial y estructura.


Muchos artistas se han acostumbrado a trabajar con una libertad inconcebible hace algunos años y no volverán atrás. Este es un mundo nuevo, que requiere de músicos y músicas nuevas. Atrevámonos a explorar nuevas maneras de compartir nuestro trabajo”, dijo Rafael Cheuquelaf, a la vez que hizo un llamado a no quedarse fuera de este profundo cambio que, por el momento, no tiene un destino conocido.

¡He vuelto!

viernes, 21 de marzo de 2008

Casi se me pasa el mes otra vez sin escribir en mi blog. El tiempo vuela y no me doy cuenta. Entre el trabajo y la vida "social" no me quedan minutos libres. Además, nada más llegar a casa, las tareas habituales además de Facebook, el correo y los reportajes que estoy haciendo, ya no digo más.

Pero prometo estar aquí más seguido. Además, habrá más material gráfico porque me compré una cámara fotográfica de mejor calidad y que me permitirá recrear visualmente las cosas que voy encontrando en el camino.

Una pequeña muestra: esto es de la cena en casa de Celine el miércoles.
Estoy planificando viajes que, a su debido tiempo, iré comentando. Mejor guardar la sorpresa para cuando llegue el momento. Y, además, he recibido noticias muy interesantes desde Temuco que, por ahora, me reservo públicamente (hasta que no hable directamente con los implicados), pero que me llenan de alegría.