Nada más que un afortunado oportunista

domingo, 29 de julio de 2007


Estoy leyendo "Harry Potter and the deathly hallows", el séptimo de la saga. Voy por la mitad y se pone cada vez más interesante. Ya le dedicaré unas palabras cuando lo termine, a ver que tal ha sido la experiencia. Pero vamos al tema que me interesa.

Esta tarde vi la película "El código Da Vinci", que nació de aquella inexplicable polémica surgida a causa de una novelita (pero reconozco que intrigante y entretenida). Pues igual que el libro: bien montada, que te mantiene interesado, pero sin mucho más que decir. Ni cambia lo que creo o pienso ni me hace dudar de nada.

Si la verdad es que no es ni tan transgresora ni tan polémica. Sólo es el excelente producto de una campaña de marketing que, gran parte de la Iglesia, alimentó sin mayor fundamento. El que crea, que lo haga; y el que no, también. Cada uno es libre de pensar lo que quiera. Pero darle bombo a un buen cuento policial no es muy inteligente, menos aún viniendo de aquellos que no lo leen porque lo creen casi satánico. Si lo hubieran dejado pasar, quizás habría sido un fenómeno editorial, pero menor, y no nos tendríamos que tragar las aún peores versiones sobre el misterio del Santo Grial, los evangelios de no se quién y los papiros de no sé donde.

Es que me cabrea pensar que voy a la librería hace al menos dos meses y, casi siempre, salgo con las manos vacías, intentando buscar un libro que me haga pensar, pero no en estupideces, sino que en cosas más interesantes. Si es que discutir si el papel del hombre o la mujer en la religión es o no más relevante o si la Iglesia Católica ha "conspirado" para tener lo que tiene, no es tema discutible: la historia se ha escrito así para el mundo cristiano y no hay nada que hacer. Verdad o mentira, la tradición histórica ha dibujado la realidad que tenemos actualmente.

Si de verdad las cosas se quieren cambiar, en vez de alejar a la gente cada día más de la religión cristiana con decisiones bastante poco acertadas -entiéndase por el regreso a las misas en latín, esa lengua tan extendida y dominada por todos-, lo que debe hacer la Iglesia es aceptar los cambios sociales, políticos y culturales, adecuándose a la realidad. Tampoco se trata de relajar sus preceptos ni ceder ante la presión externa, pero sí aceptar que su entorno evoluciona y no es el mismo de hace mil años, ni siquiera el mismo de hace 50.

La revolución, entonces, tiene que venir desde dentro, de las propias autoridades eclesiásticas, y no de escritores de segunda que, por un libro que tiene repercusión, se le eleva a las altas esferas de la literatura (seguro que Shakespeare o Cervantes se ríen allí donde estén) y se le presenta como enemigo de la religión, cuando no es más que un afortunado oportunista.

PECADO (Me gusta la versión de Presuntos Implicados)

Yo no sé si es prohibido,

si no tiene perdón

si me lleva al abismo,

sólo sé que es amor.


Yo no sé, si este amor es pecado que tiene castigo,

si es tentar a las leyes honradas del hombre y de Dios,

sólo sé que me aturde la vida como un torbellino,

que me arrastra, me arrastra a tus brazos en ciega pasión.


Es más fuerte que yo, que mi vida mi credo y sino,

es más fuerte que todo el respeto y el temor de Dios.

Aunque sea, pecado te quiero, te quiero lo mismo,

y aunque todo me niegue el derecho me aferro a este amor.


Es más fuerte que yo, que mi vida, mi credo y mi sino,

es más fuerte que todo el respeto y el temor de Dios.

Aunque sea pecado te quiero te quiero lo mismo,

y aunque todo me niegue el derecho, me aferro a este amor, me aferro a este amor.

Arde Madrid!

Hoy, sentado en una terraza del barrio con unos amigos, nos dimos cuenta que un poco más allá una cortina de humo crecía de manera exponencial según pasaban los segundos. Poco a poco, el espíritu periodístico -eufemismo al que recurro para decir que sólo era por cotillear- nos acercamos al lugar del incendio, un descampado lleno de maleza seca.

La sorpresa era que en el lugar había muchos policías, pero sólo un carro de bomberos que, desde donde estábamos, parecía no hacer nada. El fuego avanzó y se extendió hacia los bordes del descampado, arrasando con árboles y arbustos, pero llegando a su fin en los límites de la reja que rodeaba el recinto. Entiendo, quizás, el motivo: es mejor que se queme una vez, porque así no volverá a ocurrir en el corto plazo (no se quema lo quemado), pero no comprendo la pasividad ante la situación.

Tras 20 minutos, apareció un segundo carro de bomberos, este sí con la posibilidad de utilizar la manguera, y se dedicaron a apagar los pequeños fuegos que quedaban en una de las esquinas del descampado, la que estaba más cerca de la autopista. ¿Es esto normal? No lo sé. No soy profesional ni experto en el tema, pero me hace gracia que nuestros impuestos paguen un servicio de bomberos poco "agresivo" en su labor, sobre todo teniendo en cuenta que en muchos países, la labor de bomberos es aún voluntaria (lo que me permitiría entender o justificar su pasividad ante ciertas situaciones)

Asas (cantada por Katia Guerreiro)

martes, 24 de julio de 2007

É no teu corpo que invento
Asas para o sofrimento
Que escorre do meu cansaço.
Só quem ama tem razão
Para entender a emoção
Que me dás no teu abraço.


Eu quero lançar raízes

E viver dias felizes

Na outra margem da vida.

Solta os cabelos ao vento,

Muda em riso esse lamento,

Apressemos a partida.



Aceita o meu desafio,

Embarca neste navio,

Rumo ao sol e ao futuro.

Corta comigo as amarras

Que nos prendem como garras

A um passado tão duro.

Esquece o tempo e a dor,

Pensa só no nosso amor,

Vem, dá-me a tua mão.

Sobe comigo a encosta,

Porque quando a gente gosta

Ninguém cala o coração.

I'm walking on sunshine...



Las cachecitas de Lisboa tienen ese no se qué...

Cançao do mar (Dulce Pontes)

lunes, 23 de julio de 2007

Fui bailar no meu batel
Além do mar cruel
E o mar bramindo
Diz que eu


fui roubar
A luz sem par
Do teu olhar tão lindo



Vem saber se o mar terá razão
Vem cá ver bailar meu coração


Se eu bailar no meu batel
Não vou ao mar cruel
E nem lhe digo aonde eu


fui cantar
Sorrir, bailar, viver, sonhar contigo

¡NOTICIA DE ÚLTIMO MINUTO!

jueves, 19 de julio de 2007


¡Se me olvidaba! En Lisboa he encontrado a Nemo.

El viaje a Lisboa

La geografía de Lisboa, otra de las ciudades de las 7 colinas, está abierta al río Tajo y al océano, en una línea que asciende y desciende, hacia y desde las aguas.
Desde antes que el avión aterrice, ya se pueden contemplar las siluetas de la naturaleza y de como el hombre se ha ido adecuando a esos accidentes.
La primera impresión de la gente de Lisboa fue negativa. No porque fueran poco amables o cerrados a los extranjeros, sino porque nada más llegar, el taxista nos timó: de 10 euros pasó a cobrar 20, con toda su caradura. Y con pocas ganas de pelear en portugués y con la necesidad de llegar a destino, le pagué los 20 euros con el posterior dolor de orgullo. Pero de ahí en adelante, todo fue muy grato. Bueno, casi todo.
No puedo decir que no me gustara, que fuera feo, que no hubiera cosas para ver. Todo lo contrario. Lisboa tiene ese encanto decadente de las ciudades costeras, de los puertos antiguos, desgastados quizás por el viento y la sal.
Pero ¿no podían construir una ciudad sobre un terreno plano? Es que casi no hay una puta calle en horizontal. Todo es cuesta arriba o cuesta abajo. Y claro, algunas son subibles, pero otras son acojonantes.
De todas formas, los lisboetas se han ido acomodando a esos pequeños detalles: ascensores en medio de la ciudad, tranvías que suben y bajan por calles imposibles; autobuses y trenes que van de un extremo a otro. Y, hay que decirlo, el transporte público es barato, relativamente cómodo y bien señalizado. Nada que envidiarle a nadie.
En este viaje, nos dedicamos a conocer el Lisboa de la calle, paseando por los distintos barrios de la ciudad: la Alfama, el Barrio Alto, la Baixa, el Chiado y los alrededores, descubriendo cada día un nuevo lugar, un hito dentro del núcleo urbano.
Lo bueno de Lisboa es el contraste, ya que se funde lo antiguo (construcciones de varios siglos) con figuras modernas como la zona de la Expo 98, con el centro comercial Vasco de Gama, el oceanario, museos, empresas y hoteles. Punto aparte: el restaurante "Taste of India" en el Vasco de Gama es delicioso. Atendido por una familia hindú, la cocina es magnífica, el servicio rapidísimo y todo en su justa medida, incluso el precio.
No se pueden pasar por alto los nuevos bares, librerías, pubs, tiendas de diseño, entre otras que están apareciendo en medio de las zonas residenciales de los barrios más tradicionales de la capital portuguesa, porque merece la pena visitarlos y vivir esa fusión.
Debo decir que, aunque parezca increible, en Lisboa me tomé, creo, el mejor "Mojito" que me he tomado en mi vida. Justo en la subida del ascensor de la Rua de Bica, hay una serie de locales bastante interesantes. Este, en particular, me recordaba al "Tío Vinagre", el punto de encuentro que tuvieron Vanessa y Rosa hace un tiempo en Lavapiés y que siempre nos acogió tan bien. En fin, que el mojito estaba sensacional y la tosta de queso de cabra con tomate, aún mejor. Los precios, bastante razonables.
Y bueno, el resto ya fue pasear y pasear tranquilamente, disfrutar de las terrazas a la sombra, de la vista del río, de las agotadoras subidas y de una ciudad que, sin duda, tiene un encanto que muchas otras grandes ciudades quisieran. Es un destino ineludible.

Oración a San Viernes

domingo, 1 de julio de 2007

Ya no queda nada para salir de vacaciones y disfrutar de Lisboa.
"San viernes, ruega por nosotros para que esta semana pase rápido y sin dolor.
Que el lunes sea como un fin de semana; el martes, como un atardecer; el miércoles, como un vaso de agua; el jueves, como una seda; y, el viernes, como una noche serena.
Así sea"