No quiero perder eso

jueves, 28 de junio de 2007

Creo que he perdido el toque. Sí, ese toque con el que antes era capaz de suspender a mis alumnos sin (casi) ningún remordimiento de conciencia. Ahora mismo se me acaba de ocurrir, que quizás era así porque no se jugaban nada más que uno o dos años más en la universidad (aunque también pienso que era una bestialidad y una gran putada). En fin, lo que sucede es que ahora en el ámbito de la formación en las empresas, cuando se da una formación inicial (el curso para ver si tienen aptitudes para entrar a trabajar o no), me cuesta una brutalidad decirle a alguien que se vaya a su casa.
¿Qué me ha pasado? ¿Me he reblandecido?
Creo que no, pero es que cuando alguien se juega una posibilidad de trabajo y una nómina a final de mes, estamos hablando de palabras mayores. No es que pueda pasarse un año más entre la universidad, los exámenes, las fiestas y los amigos, sino que se va a su casa con la esperanza hecha pedazos, la cuenta del banco más escuálida y con la autoestima por los suelos (más aún cuando eres el único que no pasa el curso).
Algunos dicen que esto es al principio, pero ya llevo unos cuantos "lo siento, pero no puedes incorporarte a trabajar" y me siguen doliendo tanto como el pimer día.
Y ahora, pensando en esto último, citaré a uno de mis profesores de Periodismo, que nos instó a que nunca perdiéramos la capacidad de sorprendernos, que no nos convirtiéramos en autómatas incapaces de emocionarse, de sentir lo que veíamos. Espero nunca perder esa capacidad.

¿Qué es una diva?

lunes, 18 de junio de 2007

¿Hay alguna mejor forma que ésta de definir a una diva?
(Sharon Stone en Cannes hace un par de años... sin comentarios)

¿Seguridad ciudadana?

domingo, 3 de junio de 2007

Este no es un nuevo sistema de seguridad para el hogar (aunque seguro que sería efectivo) sino que es la realidad que muchas personas viven a diario en zonas de conflicto controladas por fuerzas extranjeras ¿de orden? que pretenden establecer las reglas internacionales de libertad, democracia e igualdad.
No sé si seré tonto o que, pero ¿hay algo más privativo de la libertad que la invasión forzosa de territorios ajenos? ¿hay algo menos democrático que la imposición de las propias ideas, acallando las voces distintas y las manos contrarias? ¿es posible una acción menos promotora de la igualdad que el intento de obligarte a que tú te parezcas a mí?
Si lo que se pretende lograr es que el mundo esté en orden, lo que realmente se debe hacer es permitir y aceptar las diferencias, las individualidades, las voces disonantes, las manos contrarias... o acaso no hay mejor compenetración que la que existe entre las manos izquierda y derecha. Dejen de manosear la democracia y cubrir los intereses particulares con valores desvalorizados como la libertad o la igualdad. La bandera francesa y los principios de la revolución se han quedado en los libros de historia. ¿Qué pensarían aquellos que lucharon por esos valores hace más de 200 años?

De todas formas, será efectivo este sistema de alarma, pero creo que prefiero un perro.