"El cuerpo" de Hanif Kureishi

sábado, 18 de noviembre de 2006

Por esas casualidades de la vida, hace unos días cayó en mis manos un libro de cuentos de Kureishi titulado "El cuerpo", una serie de relatos que se abre con el texto que da nombre al libro, una suerte de historia etico-moral, pero que deriva en una trama pseudo policial que pierde todo su encanto.
Debo decir que, al principio, prometía mucho, debido al trasfondo que tenía el cuento: la posibilidad de vivir eternamente, mientras nuestros cerebros se trasladaban de un cuerpo a otro (siempre más joven y vigoroso) a través de los años. El autor manifestaba una suerte de juego de proyección infinita de mentes privilegiadas, maduras y experimentadas en un "traje" de usar y tirar, con todo lo que ello implicaría a nivel sociocultural, ético, moral y las consecuencias que podría tener para los propios individuos. Por ejemplo, una de las líneas que más me llamó la atención fue pensar si esos "cuerposnuevos" sería realmente una persona (completa) como el "envase original".
Lamentablemente, el final del relato se pierde en una trama ajena a cualquier cuestionamiento más profundo y se decanta por un cierre rápido, sin complicaciones y, a mi gusto, abierto a mil posibilidades. Quizás podrán decir que aquí radica su encanto y no en pregonar a los cuatro vientos una moralina propia del autor, pero creo que es darle demasiada facilidad a un camino que, en principio, se mostraba áspero y tormentoso.
De todas formas, durante la trama te hace pensar en todos esos cuestionamientos que el personaje principal enfrenta en su nueva aventura.
Aún estoy con la lectura del resto de los relatos que, si son dignos de mencionar, tendrán su espacio en el futuro próximo en este blog.

Gracias, gracias

Gracias, gracias (don Francisco por la lavadora) a todos los que estuvieron conmigo en este cumpleaños número 30 a través de cualquier medio de comunicación. Siempre es importante saber que están ahí (así como yo estoy para ustedes) pese al tiempo y la distancia.
Para los que no estuvieron, no pasa nada. Habrá muchas oportunidades de encontrarnos en cualquier momento para celebrar y compartir. Las fechas son olvidables (tanto como memorables), pero nada del otro mundo. La vida continúa de todas formas.

Tengo 30 años y (no) quiero tener 30 años...

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Tengo 30 años y no quiero tener 30 años...
Así rezaba la frase que inmortalizó en una de sus obras el Teatro Aparte hace ya unos cuantos años. Me viene como anillo al dedo cuando faltan pocos minutos para dar comienzo a las 24 horas en que celebro mi cumpleaños. El número 30, una nueva década, un nuevo lustro, un nuevo año, un nuevo día. Todo nuevo, a estrenar. Pero la vida no cambia y mi curso sigue su rumbo. Todo en su sitio, igual que hace una semana.
La verdad es que tengo 30 años y sí, quiero tenerlos. Tal como estoy ahora y viendo lo que he hecho de mi vida en estas décadas, me doy más que por satisfecho. No puedo decir que no me arrepiento de nada, porque es una gran mentira, pero tampoco me gustaría borrar aquellas experiencias que han forjado la persona que soy hoy. Siempre recuerdo (y regreso) a mi lema: "Todo pasa por algo y ese algo siempre es mejor".
A celebrar y disfrutar este día, que sólo son 24 horas.