Tarde Gomero

domingo, 17 de julio de 2005

Aunque debo reconocer que los domingo en Madrid tienen muchas más posibilidades que los domingo en Talca, siempre queda ese pedacito de mi que dice que las tardes de domingo son para ir al cine como mucho o no hacer nada interesante. Será porque baja la depresión por el lunes que se nos viene encima (y con el toda la semana de trabajo que no la quita nadie ni nada); o porque como que todo se aletarga, como si el mundo fuera un poco más lento que el resto de la semana.
Quizás es sólo una sensación personal, pero creo que no viene nada de mal migrar por un momento del reino animal al vegetal, y pasar una tarde de domingo cual vil gomero, observando nada, haciendo menos, y sólo dejándose hidratar por unos vasos de agua, previamente puestos a distancia prudente para evitar mayor esfuerzo.
No tildemos a nadie de flojo o digamos que su vida aporta poco a la humanidad, sino que dejémonos tentar por el pecado capital de la pereza y a disfrutar un poco de ver como el mundo gira delante de nuestros ojos, sin necesidad de que alguno de esos giros nos lleve por delante.
Vamos a reivindicar la labor de nuestro querido gomero y nos convertiremos en un elemento decorativo dentro del acontecer mundial, al menos sólo por un domingo en la tarde. ¿Alguien se une a mí en esta cruzada?

2 comentarios:

  1. Anónimo15:29

    Como no unirme a tu cruzada de ser gomero sólo la tarde del domingo, maldito domingo en la tarde en que hay que planchar el uniforme del colegio, delantal, toalla y preparar la colación para los niños y como si fuera poco preocuparse además de que te vas a poner el otro día para ir a trabajar... y la cosa no termina ahí hay que dejar algo de comida para que la nana al día siguiente alga el almuerzo... en fin, claro que me uno a tu cruzada, detesto las tardes de domingo.
    Un abrazo
    Monse.

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  2. Monica Jimenez Carrasco - Periodista -18:54

    Yo no las puedo detestar, son demasiado espectaculares! ¿Quién no puede dejarse tentar por la pereza? Nadie. Despertarse tarde, hacer un almuerzo que valga por todas las comidas del día y despúes volver a nuestro nido para no levantarse más hasta el día siguiente... Esto no se convierte en pecado sólo porque esta pasividad es interrumpida por ir a misa. Pero está bien, después de tanto trabajo y una que otra juerga, está bien el reposo. Viva el domingo.

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